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ARTÍCULO TÉCNICO

Contaminación fúngica: por qué los mohos son difíciles de controlar

El riesgo fúngico requiere criterios distintos a los utilizados para bacterias vegetativas.

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La limpieza visible no basta

Los mohos se dispersan mediante propágulos microscópicos, incluidas las conidias. La humedad, las fuentes de entrada, los flujos de aire y las superficies influyen en su presencia. Una superficie puede parecer limpia y conservar material viable. El control de fuentes, la vigilancia ambiental y la limpieza adecuada preceden a la desinfección final.

No existe un peor caso universal

La acción del biocida depende de la especie, estado biológico, soporte y materias interferentes. Las esporas bacterianas no representan automáticamente las esporas fúngicas. Aspergillus brasiliensis se usa en ensayos normativos fungicidas, pero debe interpretarse según el método y la actividad reivindicada. Puede ser necesario estudiar la flora propia del sitio.

Puntos críticos de salas limpias

Juntas, huecos, pasacables, partes inferiores y retornos de aire requieren atención. Las zonas ocultas pueden recibir menos desinfectante. La cualificación debe incluir cargas y flujos de aire desfavorables, no solo posiciones accesibles.

Demostrar la eficacia

Una declaración fungicida identifica microorganismos, norma, controles, reducción y parámetros de ciclo. La eficacia en una cámara de ensayo no demuestra automáticamente el resultado en una instalación. La prevención duradera combina vigilancia, control de humedad, eliminación de contaminación y desinfección validada.

Referencias científicas y normativas

  1. AFNOR — NF EN 17272, activité fongicide
  2. HSE/ECHA — Guidance, évaluation de l’activité des désinfectants
  3. A3P — Référentiel EN 17272