La compatibilidad depende del proceso
Para valorar la resistencia al H₂O₂ se necesitan datos de formulación, concentración, generación, temperatura, humedad, tiempo y frecuencia de exposición. Aceros inoxidables, polímeros, juntas, revestimientos y componentes electrónicos envejecen de forma distinta. Un buen resultado de laboratorio no cubre cualquier instalación.
Condensación y exposición repetida
Investigaciones sobre peróxido vaporizado e ionizado indican que la condensación puede incrementar los daños. Según las condiciones, aparecen decoloración, cambios de dureza en elastómeros y corrosión de metales recubiertos. Los parámetros locales importan tanto como la concentración nominal.
Ensayar materiales representativos
El estudio debe incluir materiales reales: acero 304/316L, vidrio, aluminio, plásticos técnicos, juntas, adhesivos, revestimientos y electrónica expuesta. Pueden ser necesarios varios ciclos. Los criterios deben valorar funcionalidad, estanqueidad y propiedades mecánicas, además de apariencia.
Equilibrar eficacia y vida útil
El proceso debe cumplir los objetivos microbiológicos sin dañar excesivamente las instalaciones. Los parámetros cualificados se revisan tras cambios de biocida o equipo. El mantenimiento preventivo ayuda a detectar alteraciones a largo plazo.

